Wilma no puede identificar un motivo específico por el que empezó a fumar cigarrillos. Sus hermanos fumaban y en los primeros años de su adolescencia ya le sacaba cigarrillos a escondidas a su hermana, comenzando una adicción que duraría 30 años.
A mediados de los cuarenta, Wilma decidió que necesitaba dejar de fumar. Después de varios intentos fallidos, dejó de fumar definitivamente en el 2007. Tiró los encendedores, los ceniceros y empezó a hacer más ejercicio. Buscó asesoría de su médico y como ayuda utilizó un medicamento recetado. También obtuvo apoyo a través de un programa de Internet. Hoy, a los 49 años, disfruta de actividades y de un estilo de vida que nunca soñó tener como fumadora.
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