Como muchos fumadores, Roosevelt comenzó a probar los cigarrillos en la adolescencia. Pero su adicción se arraigó mientras prestaba el servicio militar. Casi 30 años después, el daño del cigarrillo comenzó a sentirse.
A los 45 años, Roosevelt sufrió un ataque cardiaco que lo tuvo hospitalizado por un mes. Para reparar el daño que el cigarrillo le causó, los médicos le implantaron stents en el corazón. Cuando eso ya no fue suficiente, le realizaron una cirugía de derivación (bypass), en total seis derivaciones. Ahora, a los 51 años, Roosevelt lleva 3 años sin fumar, pero tuvo que dejar su trabajo de plomero comercial porque su corazón ya no es lo suficientemente fuerte como para soportar la actividad extenuante que esa labor requiere.
Más acerca de Roosevelt
Biografía