Marie vive en Nueva York y empezó a fumar en la secundaria con sus amigos. Se juntaban habitualmente a fumar los cigarrillos que les quitaban a sus familiares. Marie fumó durante 40 años, aunque varias veces intentó dejar el hábito. Dejaba de fumar hasta por 9 meses seguidos, pero cuando ocurría algo, como un problema en el trabajo o un inconveniente con sus hijos, inevitablemente desencadenaba una reincidencia.
En 1993, cuando apenas pasaba de los cuarenta años, se le diagnosticó la enfermedad de Buerger, un trastorno vinculado al consumo de tabaco que provoca el bloqueo de los vasos sanguíneos de las manos y los pies y puede ocasionar infección o gangrena. Con el tiempo, fue necesario amputarle partes del cuerpo, como de los pies, yemas de los dedos y la parte inferior de las piernas. Marie se mantiene sin fumar desde el 2006.
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